En que consiste la respiracion cutanea

En que consiste la respiracion cutanea

Cómo respiran los anfibios

El aire entra en el sistema respiratorio por la nariz o por la boca. Si entra por las fosas nasales (también llamadas narinas), el aire se calienta y se humedece. Unos pelos diminutos llamados cilios protegen los conductos nasales y otras partes del tracto respiratorio, filtrando el polvo y otras partículas que entran en la nariz a través del aire respirado.

Las dos aberturas de las vías respiratorias (la cavidad nasal y la boca) se unen en la faringe, o garganta, en la parte posterior de la nariz y la boca. La faringe forma parte del sistema digestivo y del sistema respiratorio porque transporta tanto alimentos como aire.

En la parte inferior de la faringe, esta vía se divide en dos, una para los alimentos -el esófago, que lleva al estómago- y otra para el aire. La epiglotis, un pequeño colgajo de tejido, cubre el conducto de aire cuando tragamos, impidiendo que los alimentos y los líquidos pasen a los pulmones.

En su extremo inferior, la tráquea se divide en tubos de aire izquierdo y derecho llamados bronquios, que se conectan con los pulmones. Dentro de los pulmones, los bronquios se ramifican en bronquios más pequeños y tubos aún más pequeños llamados bronquiolos. Los bronquiolos terminan en pequeños sacos de aire llamados alvéolos, donde se produce el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Cada persona tiene cientos de millones de alvéolos en sus pulmones. Esta red de alvéolos, bronquiolos y bronquios se conoce como árbol bronquial.

Cómo funciona la respiración cutánea

Al principio de su carrera, August Krogh hizo descubrimientos fundamentales sobre las propiedades de la respiración cutánea en peces, ranas y otros vertebrados. Siguiendo el ejemplo de Krogh, el estudio de los peces anfibios ofrece un modelo excelente para entender cómo evolucionaron la morfología y los mecanismos fisiológicos de la piel para afrontar el doble reto de los entornos acuáticos y terrestres. La piel de los peces expuestos al aire adquiere muchas de las funciones que suelen asociarse a las branquias de los peces en el agua: intercambio de gases, detección de gases, osmorregulación e ionización y excreción de nitrógeno. La piel de los peces anfibios tiene capilares cerca de la superficie en la epidermis. Se cree que los ionocitos de la piel o las células ricas en mitocondrias (MRC) de la epidermis son los responsables del intercambio de iones, así como de la excreción de amoníaco en el mangle anfibio rivulus Kryptolebias marmoratus. El gas amoníaco (NH3) se desplaza por el gradiente de presión parcial desde los capilares de la piel hasta la superficie a través de los transportadores de amoníaco (por ejemplo, Rhcg) y el NH3 se volatiliza desde la película de moco de la piel. Se necesitan estudios futuros sobre la piel de peces anfibios de diversos hábitats para comprender más ampliamente el papel de la piel como órgano multifuncional.

¿qué tipo de piel ayuda a la respiración cutánea?

La respiración cutánea, o intercambio de gases cutáneo (a veces llamado respiración cutánea),[1] es una forma de respiración en la que el intercambio de gases se produce a través de la piel o el tegumento externo de un organismo en lugar de las branquias o los pulmones. La respiración cutánea puede ser el único método de intercambio de gases o puede acompañar a otras formas, como la ventilación. La respiración cutánea se da en una gran variedad de organismos, como insectos, anfibios, peces, serpientes marinas, tortugas y, en menor medida, en mamíferos.

La respiración cutánea se produce en una variedad de peces marinos, intermareales y de agua dulce. En el caso de la respiración acuática, los peces respiran principalmente a través de las branquias, pero la respiración cutánea puede suponer entre el 5 y el 40% de la respiración total, dependiendo de la especie y la temperatura. La respiración cutánea es más importante en las especies que respiran aire, como los peces del fango y los peces de caña, y en estas especies puede suponer casi el 50% de la respiración total[2].

La piel de los anfibios es uno de los principales lugares de respiración en todas las especies de las que se dispone de mediciones[2] La respiración cutánea es el único modo de respiración de las salamandras sin pulmones (familia Plethodontidae), que carecen por completo de pulmones pero constituyen la familia más grande de salamandras. La respiración cutánea en las ranas y otros anfibios puede ser el modo respiratorio principal durante las temperaturas más frías[3].

La respiración cutánea se produce en qué animal

Aunque la mayoría de los vertebrados terrestres dependen de los pulmones para respirar, los lisanfibios también presentan respiración cutánea, respiran a través de la piel. Aunque esto pueda parecer un hándicap, ya que deben mantener siempre su piel lo suficientemente húmeda, en esta entrada veremos los muchos beneficios que les aporta la respiración cutánea y cómo en algunos grupos ha sustituido por completo a la respiración pulmonar.

Los vertebrados terrestres utilizan los pulmones para realizar el intercambio de gases. Mientras que nuestros antepasados acuáticos respiraban mediante branquias, éstas no sirven en tierra, ya que la gravedad las colapsaría y les haría perder su forma. Como los pulmones se encuentran dentro del cuerpo, pueden mantener su forma en un hábitat con una gravedad mucho mayor. Tanto las branquias como los pulmones tienen estructuras muy ramificadas para aumentar su superficie de difusión, y así facilitar el intercambio de gases (en una mayor superficie hay más intercambio).

Podemos encontrar una tercera forma de intercambio de gases en los vertebrados. Aunque no está tan extendida como las branquias o los pulmones, la respiración cutánea se encuentra en varios grupos de animales, como los peces pulmonados y algunos reptiles marinos (tortugas y serpientes marinas). Sin embargo, los lisanfibios son el grupo que ha llevado su especialización en la respiración cutánea al máximo nivel.

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