Que es homeostasis en biologia

Que es homeostasis en biologia

qué es la homeostasis en el cuerpo

Cuando un individuo no tiene suficiente para comer, el cuerpo se adapta ralentizando el metabolismo para gastar menos calorías. Esta adaptación conserva la limitada energía disponible de la dieta inadecuada.

La homeostasis regula el entorno interno de un organismo y mantiene una condición estable y constante de propiedades como la temperatura y el pH. La homeostasis puede estar influenciada por condiciones internas o externas y se mantiene mediante muchos mecanismos diferentes. Todos los mecanismos de control homeostático tienen al menos tres componentes interdependientes para la variable que se regula:

Los sensores, el centro integrador y los efectores son los componentes básicos de toda respuesta homeostática. La retroalimentación positiva y negativa son mecanismos más complicados que permiten a estos tres componentes básicos mantener la homeostasis para procesos fisiológicos más complejos.

La retroalimentación positiva es un mecanismo en el que se potencia una salida para mantener la homeostasis. Los mecanismos de retroalimentación positiva están diseñados para acelerar o mejorar la salida creada por un estímulo que ya ha sido activado. Los mecanismos de retroalimentación positiva están diseñados para empujar los niveles fuera de los rangos normales. Para conseguirlo, una serie de acontecimientos inicia un proceso en cascada que se acumula para aumentar el efecto del estímulo. Este proceso puede ser beneficioso, pero rara vez se utiliza porque puede volverse incontrolable. Un ejemplo de retroalimentación positiva es la acumulación y agregación de plaquetas en la sangre, que a su vez provoca la coagulación de la sangre en respuesta a una lesión de los vasos sanguíneos.

ejemplo de homeostasis

En noviembre de 2009, acepté lanzar una nueva revista de fisiología de acceso abierto que se llamaría Frontiers in Physiology y los artículos se publicaron en abril de 2010. Uno de mis deberes como editor jefe de campo fue escribir un breve artículo de «Gran Desafío» en el que discutía lo que yo percibía como los mayores desafíos a los que se enfrenta la fisiología como disciplina. Como han pasado 10 años desde la publicación de este primer ensayo, es un momento oportuno para volver a visitar y actualizar este artículo sobre el gran reto.

En mi ensayo de 2010, afirmé que el gran reto de la fisiología era «integrar la función desde las moléculas hasta el hombre» (Billman, 2010). En otras palabras, dar sentido al enorme volumen de información derivada de los enfoques reduccionistas y cada vez más dependiente de ellos. Este sigue siendo, en mi opinión, el reto más grave al que se enfrenta la fisiología hoy en día. Hay que hacer más hincapié en los enfoques tradicionales integrados y más holísticos desarrollados por los científicos que dieron origen a la fisiología como disciplina intelectual. En otras palabras, es hora de que los fisiólogos volvamos a nuestras raíces. No es posible apreciar la belleza de la «Mona Lisa» de De Vinci o de «La noche estrellada» de Van Gogh extrayendo y analizando cada una de las pinceladas de pintura, como tampoco podemos entender cómo los distintos sistemas orgánicos trabajan juntos para mantener la salud examinando genes o moléculas individuales. Al igual que cuando se ve un cuadro, el cuerpo sólo puede apreciarse en su totalidad. Este ensayo se centrará en el concepto de homeostasis como principio organizador central sobre el que se construye la disciplina de la fisiología, el mismo concepto al que debemos volver para integrar la función desde la molécula hasta el organismo intacto. Partes de las siguientes secciones fueron publicadas previamente en una forma ligeramente diferente (Billman, 2013) y se reimprimen con el permiso del editor.

mecanismos homeostáticos

La homeostasis, en un sentido general, se refiere a la estabilidad, el equilibrio o el balance. Desde el punto de vista fisiológico, es el intento del organismo de mantener un entorno interno constante y equilibrado, lo que requiere una supervisión y unos ajustes persistentes a medida que cambian las condiciones. El ajuste de los sistemas fisiológicos del cuerpo se denomina regulación homeostática, que implica tres partes o mecanismos:

El receptor recibe información de que algo en el entorno está cambiando. El centro de control o de integración recibe y procesa la información del receptor. El efector responde a las órdenes del centro de control oponiéndose al estímulo o mejorándolo. Este proceso continuo trabaja para restaurar y mantener la homeostasis. Por ejemplo, durante la regulación de la temperatura corporal, los receptores de temperatura de la piel comunican información al cerebro (el centro de control), que envía señales a los efectores: los vasos sanguíneos y las glándulas sudoríparas de la piel. Como el entorno interno y externo del cuerpo cambia constantemente, hay que hacer ajustes continuamente para mantenerse en un valor específico o cerca de él: el punto de ajuste.

homeosta… fisiología

En biología, la homeostasis es el estado de condiciones internas, físicas y químicas estables que mantienen los sistemas vivos[1]. Es la condición de funcionamiento óptimo para el organismo e incluye que muchas variables, como la temperatura corporal y el equilibrio de fluidos, se mantengan dentro de ciertos límites preestablecidos (rango homeostático). Otras variables son el pH del líquido extracelular, las concentraciones de iones de sodio, potasio y calcio, así como el nivel de azúcar en la sangre, y deben regularse a pesar de los cambios en el entorno, la dieta o el nivel de actividad. Cada una de estas variables está controlada por uno o varios reguladores o mecanismos homeostáticos, que en conjunto mantienen la vida.

La homeostasis se produce por una resistencia natural al cambio cuando ya se encuentra en condiciones óptimas,[2] y el equilibrio se mantiene gracias a muchos mecanismos reguladores. Todos los mecanismos de control homeostático tienen al menos tres componentes interdependientes para la variable que se regula: un receptor, un centro de control y un efector[3] El receptor es el componente sensor que vigila y responde a los cambios del entorno, ya sea externo o interno. Los receptores incluyen los termorreceptores y los mecanorreceptores. Los centros de control son el centro respiratorio y el sistema renina-angiotensina. Un efector es el objetivo sobre el que se actúa para que el cambio vuelva al estado normal. A nivel celular, los receptores incluyen los receptores nucleares que provocan cambios en la expresión de los genes a través de la regulación hacia arriba o hacia abajo, y actúan en los mecanismos de retroalimentación negativa. Un ejemplo de ello es el control de los ácidos biliares en el hígado[4].

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